Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía XXII del TO-B

Prácticas religiosas y fe cristiana

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Escuché esta conversación entre dos personas: “No sabía que tú eras clavario de la Virgen, ¿qué es lo que soléis hacer?” Y el otro respondió riéndose: “Bueno, de la Virgen nos acordamos poco, sólo el día de la fiesta, el resto del año lo de ser clavarios es la excusa para las comidas o cenas que hacemos”. Esta forma de pensar es muy habitual: las clavarías, cofradías, etc. que surgieron en su día como fruto de la fe del pueblo, de celebrar y vivir aquello que creían, con el paso del tiempo han derivado en muchos casos en “grupos de amigos” que se reúnen para hacer sus fiestas, pero sin tener en cuenta la fe que fundamenta, o debería fundamentar, el ser clavario o cofrade.

JUZGAR:

En la oración colecta hemos pedido que haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros. Puesto que durante el verano, y también en el mes de septiembre, es muy común que se celebren fiestas patronales, es bueno que nos detengamos a reflexionar sobre lo que significa “hacer más religiosa nuestra vida”. Porque podemos caer en el error de creer que “hacer más religiosa nuestra vida” consiste solamente en hacer prácticas religiosas, como formar parte de una clavaría o cofradía, o en tener imágenes religiosas en casa, o en cumplir una serie de ritos y devociones, o en asistir esporádicamente a alguna eucaristía, romería o procesión con motivo de fiestas… pero sólo como algo puntual, anecdótico, y sin apenas incidencia en la propia vida.

Por eso no hay que confundir esas prácticas religiosas y elementos externos con la fe cristiana. Como ha advertido el Papa Francisco respecto a la llamada “religiosidad popular” en Evangelii gaudium nº 90: a veces el acento, más que en el impulso de la piedad cristiana, se coloca en formas exteriores de tradiciones de ciertos grupos. Hay cierto cristianismo de devociones, propio de una vivencia individual y sentimental de la fe, que en realidad no responde a una auténtica «piedad popular». Es el caso de quienes entienden la religión como el ejemplo del que hemos partido, y que serían objeto del reproche que Jesús hace a letrados y fariseos en el Evangelio: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.

No hay que confundir “prácticas religiosas” con fe cristiana. Las prácticas y tradiciones religiosas se dan en todas las culturas, porque la dimensión religiosa forma parte de la naturaleza humana.

Pero la fe cristiana es más que un conjunto de creencias, prácticas rituales y tradiciones. Ser cristiano significa haber descubierto que el Dios en el que creemos tiene un rostro. Como dijo el Papa Benedicto XVI en su Encíclica Dios es amor, nº 1: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. Ser cristiano es haberse encontrado con Cristo Resucitado en Persona y, por Él, dar una nueva orientación a nuestra vida, participando de manera habitual, consciente y activa en la Eucaristía y los demás sacramentos, formando comunidad eclesial, y asumiendo una formación y un compromiso evangelizador. Por tanto, las prácticas religiosas exteriores son “culto vacío” si no nos llevan al encuentro de Cristo y no dan una nueva orientación a nuestra vida. Como decía el apóstol Santiago en la 2ª lectura: Aceptad dócilmente la Palabra… no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos.

No nos engañemos: no confundamos prácticas religiosas con fe cristiana, porque no son lo mismo.

ACTUAR:

¿Soy miembro de alguna cofradía, hermandad, clavaría, etc.? ¿La dimensión religiosa está lo suficientemente presente en ella? ¿Qué prácticas religiosas llevo a cabo? ¿Me llevan el encuentro con Cristo, a participar en la Eucaristía, a sentirme Iglesia, a desear formarme como cristiano, a adoptar algún compromiso evangelizador?

En este tiempo de nueva evangelización, es necesario “hacer más religiosa nuestra vida”, pero no nos engañemos a nosotros mismos quedándonos en unas simples “prácticas religiosas” o en un “cristianismo de devociones”. Busquemos el encuentro con Cristo, sigámosle para que sea Él quien dé un nuevo horizonte y orientación a nuestra vida, que entonces sí será verdaderamente cristiana.

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