Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía II de Pascua-B

¿Historiadores o creyentes?

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Es bastante común en nuestra sociedad aceptar al “Jesús de la historia”, el personaje histórico que vivió hace más de 2.000 años, pero no aceptar al “Cristo de la fe”: no se acepta la divinidad de ese Jesús histórico, considerando este aspecto como fruto de una invención por parte de los Apóstoles. Se afirma que la ciencia histórica puede tener pruebas suficientes para afirmar la existencia de Jesús, pero que la afirmación de su divinidad es algo que no se puede demostrar y, por eso, a los creyentes se les considera unos crédulos, víctimas de unos intereses ocultos para controlarles y dominarles. De ahí que tenga plena actualidad la pregunta que lanza el teólogo Olegario González de Cardedal en el Itinerario de Formación Cristiana para Adultos “Ser cristianos en el corazón del mundo: ¿Es todo ello fruto de un engaño colosal, resultante de una interpretación equivocada o malévola por parte de los primeros discípulos? (Tema 24).

JUZGAR:

Para responder a esta pregunta, y tal como hemos hecho durante toda la Semana Santa, también queremos acercarnos al tiempo Pascual desde la perspectiva de la fe, porque no queremos quedarnos en una visión plana de la realidad, sino captarla en toda su profundidad, porque queremos tener la visión más ajustada posible a la realidad de lo que estamos celebrando.

Una visión plana de la realidad sería adoptar la actitud de simples historiadores: La crítica histórica accede a Jesús de Nazaret desde los documentos y monumentos de aquel tiempo que dan testimonio de Él: la tierra, los textos y los testigos son la fuente para el historiador. El historiador habla siempre del pasado: del Jesús que existió. La historia dice quién era el que vivió y murió. El historiador no puede demostrar la acción de Dios en Jesús, su divinidad, su resurrección, porque son realidades que exceden la mera verificación. No puede, con sus métodos de verificación, ni afirmarlas ni negarlas (Tema 24).

Pero desde la perspectiva de la fe, como creyentes afirmamos la abertura de la historia a la fe y la fundamentación de la fe en la historia, pero sin reducir la fe a la historia. La historia tiene sus métodos y sus límites. Por sí sola no abarca toda la realidad de lo que Dios ha querido revelarnos en Cristo-Jesús. Jesús es el único hombre de quien se ha dicho completamente en serio que ha resucitado (Tema 24). La fe en la Resurrección tiene por objeto un acontecimiento históricamente atestiguado: Los textos del Nuevo Testamento y la fe de la Iglesia afirman que Jesús ha resucitado. Los discípulos vieron a Jesús resucitado; no le vieron mientras resucitaba. Nosotros creemos a los discípulos, creemos lo que nos dicen y creemos que ha sucedido lo que nos narran (Tema 23).

Es Jesús Resucitado quien interviene siempre con o en medio de gente que no lo esperaba. La experiencia no es el resultado de una alucinación o invención de los interesados… Quien la provoca es el Resucitado. Y los discípulos descubren la identidad de quien se les manifiesta. El Resucitado es el Crucificado, el mismo Jesús de Nazaret… el que murió, vive (Tema 16).

Como indica el Catecismo de la Iglesia Católica: La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos (642). Ante estos testimonios es imposible interpretar la Resurrección de Cristo fuera del orden físico, y no reconocerlo como un hecho histórico. Sabemos que la fe de los discípulos fue sometida a la prueba radical de la pasión y de la muerte en cruz de su Maestro… no creyeron tan pronto en la noticia de la resurrección (643). Tan imposible les parece la cosa que, incluso puestos ante la realidad de Jesús resucitado, los discípulos dudan todavía… por esto la hipótesis según la cual la resurrección habría sido un “producto” de la fe (o de la credulidad) de los apóstoles no tiene consistencia (644).

ACTUAR:

En el Evangelio de hoy, Jesús dice a Tomas: no seas incrédulo, sino creyente. Que este tiempo Pascual nos enseñe a acercarnos a la Resurrección de Cristo no como simples historiadores, sino como creyentes, desde la perspectiva de la fe. Como también ha dicho Jesús: Dichosos los que crean sin haber visto, porque el creyente no procede de modo irracional. El ejercicio razonable de la razón no se reduce a los métodos de verificación de los historiadores. El creyente habla del Jesús que es, que vive en este tiempo y al que reconoce en identidad con el que vivió en aquel tiempo. La fe dice quién es el que resucitó y que, partícipe de la vida de Dios, ahora es contemporáneo de todos los hombres, de cada hombre (Tema 24).

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