Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía de Sant Vicent Ferrer

Llamados a la salida misionera

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VER:

Uno de los aspectos que más han llamado la atención de la exhortación Evangelii gaudium, del Papa Francisco, es el que habla de “una Iglesia en salida”: En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes. Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (20). Por tanto, siempre, pero especialmente en este tiempo de Pascua recién estrenado, tenemos que sentirnos interpelados por esta llamada del Papa.

JUZGAR:

Para ayudarnos a esta “salida”, hoy celebramos a San Vicente Ferrer, porque él llevó a cabo esa “salida” a la que el Papa se refiere. Si San Vicente ingresó en la Orden Dominicana fue, sobre todo, por su vocación apostólica. En su tiempo la sociedad medieval se estaba descomponiendo y se planteaba la urgencia de una campaña espiritual, del mismo modo que hoy estamos viviendo un cambio de época y por eso se hace necesaria una nueva evangelización, en la que estamos inmersos.

Y esa campaña espiritual la inició San Vicente en su tierra natal, en la ciudad de Valencia. También el Papa Francisco nos habla de los desafíos de las culturas urbanas y de “la ciudad” como uno de los escenarios de la nueva evangelización: La nueva Jerusalén, la Ciudad santa (cf. Ap 21, 2-4), es el destino hacia donde peregrina toda la humanidad. Es llamativo que la revelación nos diga que la plenitud de la humanidad y de la historia se realiza en una ciudad. Necesitamos reconocer la ciudad desde una mirada contemplativa, esto es, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas (71).

Los primeros años del sacerdocio de San Vicente fueron malos para la ciudad de Valencia. En ella convivían diversas razas, creyentes de varios credos, y distintas clases sociales. Se imponía la necesidad de una mutua tolerancia, aunque a menudo surgían conflictos y problemas. Lo mismo ocurre hoy en nuestras ciudades, como también indica el Papa Francisco: No hay que olvidar que la ciudad es un ámbito multicultural. (…) Variadas formas culturales conviven de hecho, pero ejercen muchas veces prácticas de segregación y de violencia. La Iglesia está llamada a ser servidora de un difícil diálogo (74). Por tanto, nuestra “salida” debe comenzar por nuestro entorno ciudadano.

Y en San Vicente tenemos el ejemplo de cómo ser servidores del necesario y difícil diálogo, porque él fue un maestro en este aspecto. Él compartió la vida de sus conciudadanos, intervino en los grandes conflictos civiles y en los problemas cotidianos. Él aprendió a tomar la vida no como a él le gustaría que fuera, sino la vida tal como es, con sus cosas buenas y con sus cosas malas. Y desde el Evangelio que él anunciaba a todos, se convirtió en un buen conocedor de la psicología humana y en un buen solucionador de conflictos, algunos de alcance internacional, como el Cisma.

San Vicente Ferrer fue un “político”, en el sentido amplio de la palabra: Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo. Y nosotros, para llevar a cabo la “salida” a la que el Papa nos invita, tenemos que ser también “políticos” en el mismo sentido, e intervenir en los asuntos públicos como cristianos y desde los criterios evangélicos, como también él nos indica: El sentido unitario y completo de la vida humana que propone el Evangelio es el mejor remedio para los males urbanos (…) vivir a fondo lo humano e introducirse en el corazón de los desafíos como fermento testimonial, en cualquier cultura, en cualquier ciudad, mejora al cristiano y fecunda la ciudad (75).

ACTUAR:

¿Me siento llamado a la salida misionera? ¿Qué posibilidades y qué dificultades encuentro para ello? ¿Conocía esta faceta “política” de San Vicente Ferrer? ¿Soy consciente de que también debo ser “político”? ¿Participo en alguna asociación de vecinos u otra iniciativa o plataforma ciudadana?

San Vicente tuvo una sola política: la de Dios, y ésa era la base de su apostolado. Ojalá de nosotros se pueda decir también que somos “políticos de Dios” porque, como San Vicente, “salimos” y nos involucramos en la vida ciudadana para anunciar hoy la Buena Noticia de Cristo Resucitado.

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