Visión en perspectiva
VER:
La perspectiva es el arte de reproducir en una superficie plana la profundidad del espacio y la imagen tridimensional con que aparecen las formas a la vista, tal como se hace por ejemplo en un cuadro. Pero la perspectiva también es el panorama que desde un punto determinado se presenta a la vista del espectador y por eso a veces, para contemplar algo, debemos situarnos en un punto concreto para poder apreciar detalles y matices que, de otro modo, no captaríamos. Y la perspectiva es también la visión, considerada en principio más ajustada a la realidad, que viene favorecida por la observación distante, espacial o temporalmente de cualquier hecho o fenómeno; de ahí que en nuestra vida ordinaria también hablamos de “ver las cosas con perspectiva” para poder analizar un problema, una situación, del modo más correcto, sin deformaciones y sin que queden fuera de nuestra visión algunos aspectos importantes.
JUZGAR:
Hoy comenzamos la Semana Santa, y vamos a acercarnos a ella con perspectiva: porque no queremos quedarnos con una visión “plana” de la misma, sino captarla en toda su profundidad; porque queremos contemplar su panorámica apreciando todos los detalles y matices que contiene; y porque queremos tener la visión más ajustada posible a la realidad de lo que estamos celebrando.
Y en este Domingo de Ramos, una visión “plana” de la realidad sería quedarnos en lo anecdótico: en la bendición de los ramos, en el ambiente festivo… mientras que la visión en perspectiva nos la da la 2ª lectura, que nos transmite la profundidad de lo que hoy estamos celebrando: Cristo, a pesar de su condición divina… tomó la condición de esclavo… se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Ésta es la perspectiva desde la que debemos enfocar nuestra atención en esta celebración, para entender que el anuncio que hacía la 1ª lectura (Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos) fue cumplido enteramente por Jesús en su Pasión, como hemos escuchado: Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado.
Pero la 2ª lectura también nos da otra perspectiva que debemos tener en cuenta si queremos tener una visión panorámica de la Semana Santa: Por eso Dios lo levantó sobre todo… de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble…y toda lengua proclame: “¡Jesucristo es Señor!” La pasión no es el final, es el paso previo de la glorificación de Jesús, por eso decía la 1ª lectura: sé que no quedaré avergonzado. Y un anticipo de esa glorificación es la institución de la Eucaristía, que celebraremos solemnemente el próximo jueves, pero cuyo relato hemos escuchado también hoy: Mientras comían, Jesús tomó un pan… y se lo dio diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Cogiendo una copa… les dijo: Ésta es mi sangre. La Eucaristía nos sitúa en la perspectiva adecuada para contemplar la Semana Santa, porque éste es el Sacramento de nuestra fe, y como decimos tras la consagración, cada vez que la celebramos: anunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrección.
ACTUAR:
¿Tengo una visión “plana” de la Semana Santa, o procuro tener una visión en perspectiva? ¿Qué me llama más la atención de este primer día, el Domingo de Ramos? ¿Cómo me afecta que Cristo se sometió incluso a la muerte y una muerte de cruz? ¿Soy consciente de lo que significa celebrar la Eucaristía, “anunciar su muerte y proclamar su resurrección”?
No nos conformemos con una visión “plana” de estos días. Es mucho lo que podemos descubrir y profundizar si los procuramos vivir con y desde la fe. Por eso, desde hoy mismo, situémonos en la perspectiva adecuada para celebrar la Semana Santa, para que se cumpla lo que hemos pedido en la oración colecta: que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección.