Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía San José

Calladito estamos más guapo

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Hay una frase hecha que solemos utilizar: “Calladito estoy más guapo”. Solemos utilizarla cuando somos conscientes de que hemos dicho algo que no quisiéramos haber dicho y nos arrepentimos, o también para justificar nuestro silencio, porque somos conscientes de que si hablamos, va a ser peor, vamos a complicar más las cosas. Pero hemos de reconocer que, aunque sepamos que “estaríamos más guapos”, nos cuesta mucho callar. Pero otras veces sentimos que no podemos callarnos ante determinadas circunstancias, y quisiéramos saber qué decir y cómo decirlo para no arrepentirnos después.

JUZGAR:

Hoy estamos celebrando a San José, y una de sus cualidades, precisamente es la del silencio, la de callar ante diferentes circunstancias muy difíciles de vivir. Una de ellas la hemos escuchado en el Evangelio: La madre de Jesús estaba desposada con José y antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. Ante la evidencia del embarazo de María, que en cualquier otro esposo hubiera provocado la ira y la denuncia de la infidelidad de la esposa, José, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Como si hubiera pensado “calladito estoy más guapo”, en esta actitud de José encontramos un ejemplo de callar para no empeorar más las cosas. Pero no es un silencio pasivo, por no complicarse la vida: por haber sabido callar a tiempo, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo… no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Y a partir de este momento, José guarda silencio, pero es un silencio orante, activo y elocuente, porque es un silencio en el que quien habla y actúa es el amor.

Y así lo vemos en los siguientes episodios difíciles que tuvo que vivir: al verse obligado a ponerse en camino hacia Belén, afrontar el nacimiento de Jesús en total pobreza, tener que huir a toda prisa a Egipto, la angustia de perder a Jesús durante tres días en Jerusalén… En todos ellos cualquier otro se hubiera quejado, hubiera protestado airadamente… Sin embargo, encontramos a José callando pero actuando, amando y protegiendo a María y a Jesús en todo momento.

Cuando sintamos que “calladitos estamos más guapos” pero que nos cuesta callar, en San José tenemos un modelo a seguir para aprender a guardar silencio: un silencio orante, elocuente, activo, como lo fue el suyo.

Santa Teresa de Jesús, cuyo quinto centenario estamos celebrando, que fue una gran mística, lo propone como “maestro de oración”: Quien no hallare Maestro que le enseñe oración, tome a este glorioso Santo por Maestro, y no errará el camino (Vida 6, 8). Santa Teresa cayó en la cuenta de la fuerza del silencio orante de San José: él calla, acepta, contempla… y así cumple el Plan de Dios. Y de él aprende Santa Teresa el estilo de orar silencioso, recogido, contemplativo, que caracterizaría su propia oración. Y como San José, esto la llevó a la acción, con la reforma del Carmelo.

ACTUAR:

¿En qué ocasiones me he dicho: “Calladito estoy más guapo”? ¿He podido conseguirlo? ¿Qué situaciones difíciles he tenido o tengo que vivir “en silencio”, como San José? ¿Es un silencio pasivo, o un silencio elocuente? ¿Sé “callar” ante Dios, mi oración tiene como elemento esencial el silencio? ¿Esta oración me mueve a la acción, o me quedo en un espiritualismo desencarnado?

Escribía Santa Teresa refiriéndose a San José (Vida 6): Procuraba yo hacer su fiesta con toda la solemnidad que podía. Vivamos así este día, y que la fiesta de San José nos mueva a tomarle de ahora en adelante como modelo de silencio, oración y vida. Como también ella escribió: Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción.

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