Amor con amor se paga
VER:
Como se nos recordó en las últimas Jornadas de Formación organizadas por el Foro de Laicos de Valencia, algo que une en la base a todos los seres humanos es el amor. Después vendrán las aclaraciones, especificaciones, qué es lo que se ama, cómo se ama… pero el amor es el lenguaje que todos podemos entender. Y a menudo no encontramos explicación “racional” para el amor, no hay razones objetivas que expliquen el amor que se recibe o que se da. Como dice San Bernardo en uno de sus sermones: El amor basta por sí solo, satisface por sí solo y por causa de sí. Su mérito y su premio se identifican con él mismo. El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste en su misma práctica. Amo porque amo, amo por amar.
JUZGAR:
Hemos pasado ya la mitad de la Cuaresma y nos estamos acercando a la Semana Santa. Y la Palabra de Dios en este domingo nos ayuda a ir entrando en el sentido profundo de esos días, en los que celebraremos el gran Misterio de Amor que es Dios mismo. Un amor que se derrama sobre nosotros. Así lo decía Jesús en el Evangelio: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sin para que el mundo se salve por Él. Y también la 2ª lectura profundiza en este aspecto: Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó: estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo. Y sobre esto debemos, necesitamos, reflexionar y orar.
El amor de Dios hacia nosotros es además un amor “sin razón”, como también recordaba san Pablo: estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Dios “ama porque ama, ama por amar”.
El Papa Benedicto XVI, en su encíclica Dios es amor, nos indica que Dios ama al ser humano, su criatura, precisamente porque ha sido Él quien la ha querido, quien la ha «hecho» (9). Pero no sólo por eso, aún hay más: El amor apasionado de Dios por su pueblo, por el hombre, es a la vez un amor que perdona. En el misterio de la Cruz Dios ama tanto al hombre que, haciéndose hombre él mismo, lo acompaña incluso en la muerte y, de este modo, reconcilia la justicia y el amor (10). Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo ayuda a comprender que «Dios es amor». Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar (12).
Necesitamos darnos cuenta y vivir de este Misterio de Amor que es Dios, ser conscientes de hasta qué punto nos ama y lo que eso significa. El Papa Benedicto XVI nos lo indica: Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva (1).
Prepararnos durante la Cuaresma para celebrar el Misterio de Amor que contemplaremos en Semana Santa ha de llevarnos a dar un nuevo horizonte y orientación a la vida, como también indica el Papa: Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor. Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos. Él nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este «antes» de Dios puede nacer también en nosotros el amor como respuesta (17). Porque “amor con amor se paga”.
ACTUAR:
¿Creo que el amor es el “lenguaje universal”? ¿Qué significa para mí: Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único? ¿Qué siento al contemplar una imagen del Crucificado, cómo influye en mi vida? ¿Me siento inmerecidamente amado por Dios? ¿Me siento movido a responderle?
Si “amor con amor se paga”, que esta Cuaresma nos mueva a crecer en el amor a Dios, porque como dice San Bernardo: el amor es lo único con que la criatura puede corresponder a su Creador, pero aunque la criatura, por ser inferior, ama menos, con todo, si ama con todo su ser, nada falta a su amor, porque pone en juego toda su facultad de amar. Y que este amor nos lleve al amor al prójimo, como también dice Benedicto XVI: el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar. El cristiano sabe cuándo es tiempo de hablar de Dios y cuando es oportuno callar sobre Él, dejando que hable sólo el amor. Sabe que Dios es amor y que se hace presente justo en los momentos en que no se hace más que amar (31).