Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilia Navidad – B

Antes de Cristo y después de Cristo

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VER:
Debido sobre todo a la situación de crisis económica, o a las muy duras situaciones personales que encontramos a nuestro alrededor, cada vez puede resultar más difícil hablar de la Navidad. Porque tal como solemos enfocarla, ya sea influenciados por los medios de comunicación y la sociedad de consumo, ya sea porque no nos hemos preocupado de profundizar en su significado, lo cierto es que, sin Dios, no encontramos ningún sentido ni razón para tener que estar alegres, para tener que comer turrones y hacer regalos, para tener que adornar la casa, para desearnos mutuamente felicidad, para tener que participar en comidas y cenas familiares… simplemente porque “es navidad”.
JUZGAR:
Pero lo cierto es que es Navidad, y más allá de la parafernalia consumista o de lo que pensemos o sintamos personalmente, celebramos el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre, un acontecimiento que cambió el curso de la Historia, hasta el punto de que la cuenta de los años se lleva “antes de Cristo” y “después de Cristo”. Hoy tenemos la oportunidad de profundizar recuperar el sentido de la Navidad, y los textos de las diferentes Eucaristías de esta fiesta nos van a dar pistas para que ojalá este año vivamos la Navidad de tal modo que también nuestra vida la consideremos “antes de Cristo” y “después de Cristo”, del Cristo que este año viene nuevamente a nosotros.
Así, en la Misa del Día, la 2ª lectura nos dice: En distintas ocasiones y de muchas maneras ha hablado Dios antiguamente… Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. A partir de ahora, Dios se hace cercano, porque como dice el Evangelio: A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. El Hijo es nuestro acceso a Dios, y por eso lo único importante de la Navidad es Él y en Él debemos centrarnos y poner nuestra mirada.
Esto es lo que, en el Evangelio de la Misa de Medianoche, el ángel anunció a los pastores: la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo. Porque como dice la oración sobre las ofrendas, gracias al misterio del Hijo de Dios hecho hombre, podemos participar de su divinidad, porque Él, al asumir la naturaleza humana, nos ha unido a la tuya de modo admirable.
Por eso, la oración colecta de la Misa de la Vigilia nos recuerda que la Navidad es la fiesta esperanzadora de nuestra redención, y la oración final nos hace una llamada a celebrarla para que los santos misterios que hemos recibido sean nuestro alimento y nuestra bebida.
Si de verdad celebramos la Navidad, se cumplirá lo que pedimos en la oración colecta de la Misa de la Aurora: que resplandezca en nuestras obras la fe que haces brillar en nuestro espíritu. Pero esto requiere que la Navidad no se quede en una simple fecha, sino penetrar con fe profunda este misterio y amarlo cada vez con amor más entrañable (oración final), y para ello debemos hacer como María y hemos escuchado en el Evangelio: conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
ACTUAR:
¿Cómo he estado enfocando la celebración de la Navidad? ¿Es para mí una gran alegría? ¿Por qué? ¿Estos días pongo a Cristo en el centro de todo lo demás? ¿Las distintas celebraciones litúrgicas son para mí alimento y bebida? ¿Es una época decisiva en mi vida, se me nota que celebro la Navidad? ¿Tiene repercusiones a lo largo del año, o se queda sólo en estos días? ¿Conservo estas cosas, meditándolas en mi corazón?
Quizá las circunstancias propias o ajenas no nos inviten a celebrar esas “navidades” hechas de consumo y actos familiares y sociales pero vacías de contenido. Pero un año más tenemos la oportunidad de redescubrir la verdadera Navidad, la fiesta esperanzadora de nuestra redención. Aprovechemos estos días, celebrémoslos con fe y conservémoslos en nuestro corazón, para que, como los pastores, volvamos a nuestra vida dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído: todo como les habían dicho (Misa de la Aurora), para que esta Navidad suponga para nosotros un verdadero “antes de Cristo” y “después de Cristo”.

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