Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía de la Asunción-A

Con nombre propio

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VER:
Un día que celebrábamos la memoria de una santa, virgen y mártir, tras la Eucaristía una persona me preguntó: “Pero, ¿cuántas vírgenes hay? Porque yo creía que sólo estaba la Virgen María, y ahora usted ha mencionado a otra…” Le expliqué la diferencia, pero me quedé pensando en el hecho de que tuviera esas dudas. A veces en la Iglesia damos por supuestos algunos conceptos y no los explicamos lo suficiente, y esto es un error, porque los conocimientos religiosos antes se asimilaban casi sin esfuerzo porque formaban parte del ambiente social y cultural, pero hoy en día no ocurre así. Tenemos que acostumbrarnos a llamar a las cosas por su nombre propio.

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JUZGAR:
Es muy común que hoy se escuche decir que se celebra “la Virgen”, o “La Virgen de agosto”, o como mucho “La Asunción”. Pero esto, a quienes no tengan un cierto conocimiento de la fe católica, esto poco les va a ayudar a entender por qué hoy es una de las fiestas más grandes.
Hoy estamos celebrando la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. No es una fiesta de cualquier “santa y virgen”, sino de alguien con nombre propio: la Virgen María. Si prestamos atención, así nos lo van a ir recordando las diferentes oraciones de la Eucaristía: en la Víspera nos referimos a tu sierva la Virgen María… Madre de tu Hijo (colecta), y después explícitamente a la fiesta de la Asunción de la Virgen María, Madre de tu Hijo (ofrendas y final); y en el Día de nuevo nos referimos a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo (colecta), y después explícitamente a la Virgen María que ha subido a los cielos (ofrendas y final).
Por lo tanto, ya no debe haber confusión acerca de a quién estamos celebrando hoy: a la Virgen María. La personificación del Arca de la Alianza (1ª lectura de la víspera); la que escuchó y cumplió la Palabra de Dios con total fidelidad (Evangelio de la víspera); la que se puso en camino para compartir su experiencia de fe (Evangelio del día); la que, aunque su vida era pobre, humilde y con muchas dificultades, proclamó con toda su alma la grandeza del Señor (Evangelio del día).
Pero hoy no sólo celebramos a la Virgen María: hoy la celebramos a Ella en su Asunción. Dios ha elevado en cuerpo y alma a los cielos a la inmaculada Virgen María (colecta del día).
Hoy estamos celebrando que por haber escuchado y cumplido con total fidelidad la Palabra de Dios, por haber creído, en María se ha cumplido plenamente la promesa que Dios había hecho a toda la humanidad: por Cristo todos volverán a la vida… Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto (2ª lectura del día). Cristo es primicia de todos, y María es la Madre de Cristo; por eso con razón no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que, por obra del Espíritu, concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo (Prefacio).
Y María es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada (Prefacio). Hoy celebramos a la Virgen María en su Asunción porque ella es consuelo y esperanza de tu pueblo todavía peregrino en la tierra (Prefacio), porque también nosotros, por Cristo, queremos que esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad (1ª lectura de la víspera).
ACTUAR:
¿Hay algunos conceptos que habitualmente utilizamos en la Iglesia y que no tengo claros? ¿Qué lugar ocupa la Virgen María en mi espiritualidad? ¿Qué rasgos suyos (escucha, contemplación, servicio, fe, esperanza, amor, alegría, fidelidad…) debería incorporar a mi vida? ¿Qué significa para mí celebrar su Asunción al cielo, es para mí consuelo y esperanza?
Hoy es fiesta grande en muchos sitios, pero para nosotros, esta fiesta tiene un nombre propio: La Asunción de la Virgen María. Contemplemos a María y aprendamos a acoger, escuchar y cumplir la Palabra de Dios, a vivir nuestra vida con y desde la fe en Cristo Resucitado, proclamando humildemente pero con toda el alma las grandezas del Señor, a pesar de las dificultades que encontramos, para que aspirando siempre a las realidades divinas, lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo (colecta del día).

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