Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía del Corpus Christi – A

¿Tenemos el «vicio de la Eucatistía»?

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VER:
En el supermercado es frecuente encontrarse con conocidos. Al saludar y preguntar “¿qué tal?”, una respuesta tópica en esos momentos es decir: “Mira, como tenemos el vicio de comer todos los días, tenemos que llenar la nevera”. Utilizamos de broma la palabra “vicio”, que significa: Gusto especial o demasiado apetito de algo, que incita a usarlo frecuentemente y con exceso, para referirnos a una necesidad vital, como es alimentarnos.
JUZGAR:
Hoy estamos celebrando la fiesta del Corpus Christi, la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Como diremos después en el Prefacio II de la Santísima Eucaristía: Con este sacramento alimentas y santificas a tus fieles. Y hoy podemos reflexionar si, además del “vicio de comer”, tenemos el “vicio de la Eucaristía”, si es también una necesidad vital para nosotros, porque como nos ha recordado la 1ª lectura: no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Y la Eucaristía, nuestro alimento, es el Sacramento de la Palabra de Dios hecha carne. ¿Por qué debemos tener el “vicio de la Eucaristía”? ¿Qué efectos produce este alimento en quien lo toma?
En el Evangelio, Jesús nos lo ha indicado: El que come de este pan, vivirá para siempre… El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día… El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él… El que me come vivirá por mí.
Son motivos más que suficientes para tener el “vicio de la Eucaristía”. Pero además, este alimento no sólo tiene efectos beneficiosos hacia uno mismo, sino también para los demás. Como hemos escuchado en la 2ª lectura: El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan. Y en el Prefacio diremos que recibimos este alimento para que una misma fe ilumine y un mismo amor congregue a todos los hombres que habitan un mismo mundo. Al alimentarnos del Cuerpo y la Sangre de Cristo, al tener el “vicio de la Eucaristía”, no sólo nosotros “vivimos por Cristo”, sino que estamos construyendo comunidad, estamos generando unión y comunión, por amor, más allá de las diferencias y las fronteras entre nosotros.
Y desde ese generar unión y comunión, hoy se celebra el Día de Caridad, este año con el lema: “Construyendo espacios de esperanza”. Cáritas nos invita a colaborar haciendo hoy posible la esperanza, viviendo sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir…
ACTUAR:
¿Tengo el “vicio de la Eucaristía”? ¿Me ocupo de llenar mi “despensa espiritual” del mismo modo que lleno la despensa de casa? ¿Es para mí una necesidad vital? ¿Soy verdaderamente consciente de que estoy comiendo al mismo Cristo? ¿Siento que habita en mí y yo en Él? ¿Experimento que “vivo por Él”? ¿Me siento en Comunión con los demás miembros de la Iglesia, los siento como parte de mí mismo cuerpo, aunque sean diferentes a mí? ¿Cómo colaboro con Cáritas, me limito a dar dinero, o tengo un compromiso personal?
Y si decimos que tenemos “el vicio de comer” todos los días, ¿por qué no tener el “vicio de la Eucaristía diaria”? Como ha dicho Jesús en el Evangelio: Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. Entonces, si podemos tener más vida, ¿por qué contentarnos con alimentarnos de Cristo sólo una vez a la semana?
Que la celebración del Corpus Christi nos impulse a aprovechar las oportunidades que tenemos para llenar nuestra despensa espiritual: la Eucaristía, la visita y oración ante el Sagrario…
El próximo martes iniciaremos el Triduo, y el viernes tendremos la Adoración Nocturna. El domingo que viene tendremos la Procesión de Corpus.
Adquiramos el “vicio de la Eucaristía”, por nosotros y por todo el cuerpo que es la Iglesia, para sabernos y sentirnos habitados por Cristo, unidos a Cristo y entre nosotros.
Hagamos lo que dice una de las estrofas del conocido canto “Hambre de Dios”: Comamos todos de este pan, el pan de la unidad. En un cuerpo

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