Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía del domingo II del TO-A

Somos Iglesia Católica

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VER:

Los días 8 y 9 de noviembre de 2013 tuvo lugar en Valencia el Congreso “Parroquia y Nueva Evangelización”, que reunió a 1.700 personas, de todas las parroquias de la diócesis, así como representantes de diferentes Asociaciones y Movimientos. En un coloquio posterior, una de las asistentes comentó: “La verdad es que es toda una experiencia de eclesialidad, es un gozo vernos a todos reunidos. Y aun siendo tan diferentes las realidades, da mucha alegría vernos a todos, curas, religiosos y laicos, unidos, escuchando y empeñados en trabajar por la diócesis, por la Iglesia.”

JUZGAR:

En este Domingo II del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar acerca de lo que es “ser Iglesia”, de lo que significa ser “Iglesia Católica”. Porque “Iglesia” deriva del griego Ekklesia, que significa Asamblea, y “Católica” deriva del griego Katholikós, que significa Universal.

Somos, pues, una “Asamblea Universal”. A veces corremos el peligro de caer en una especie de parroquialismo: nos quedamos metidos en nuestras parroquias, en nuestros grupos, y no salimos de ahí. Pero de este modo, nos estamos perdiendo la dimensión diocesana, nacional y universal de ser “Iglesia”. Como dijeron los Obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebastián y Vitoria en su Carta Pastoral Renovar nuestras comunidades cristianas (60): Sin la «Iglesia mayor» (diócesis, Iglesia universal) faltaría a las pequeñas comunidades el oxígeno de una ancha comunión… el sentimiento de pertenencia a una familia extendida por todo el mundo… Cuanto más se aísla una pequeña comunidad, más pronto se muere.

La Iglesia no es un archipiélago de pequeñas comunidades. Somos “Iglesia Católica”, universal, en dos sentidos: porque estamos diseminados por todo el mundo, y porque nuestra misión evangelizadora abarca todo el mundo: no tenemos fronteras ni nos ponemos barreras.

En este año nuevo y en este tiempo de nueva evangelización, nos debe interpelar lo que hemos escuchado en la 1ª lectura: Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra. En las parroquias hacemos muchas cosas, pero “es poco” si nos quedamos encerrados en ellas o limitamos nuestra acción a la demarcación parroquial: el Señor nos hace luz de las naciones, quiere que no sólo nos llamemos, sino que seamos de verdad, “Católicos”.

Por eso San Pablo decía en la 2ª lectura: escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto… y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo. Y hoy contamos con abundantes medios técnicos para “escribir a todo el mundo”, para llegar a todo el mundo, para desarrollar esa catolicidad: páginas web, blogs, servicios de mensajería instantánea, redes sociales… que debemos aprovechar para que la salvación de Dios alcance hasta el confín de la tierra.

Pero, con todo, la evangelización no va a depender de esos medios. Ya lo dijo el Papa Pablo VI en Evangelii nuntiandi (41): para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana. Y así, en el Evangelio, al ver Juan a Jesús que venía hacia él exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo… Yo no lo conocía… Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. Para “ser Iglesia Católica” y desarrollar la misión que tenemos encomendada necesitamos encontrarnos con Cristo y reconocerle en la oración, en la Eucaristía y demás Sacramentos, y en la formación. Una formación como la que ofrecemos en Acción Católica General, cuyo objetivo no es meramente la transmisión de una doctrina, sino poner a la persona no sólo en contacto, sino en comunión con Jesucristo, mediante el encuentro personal con Él.

ACTUAR:

¿Me siento “Iglesia Católica? ¿Entiendo el sentido e implicaciones de afirmar que “soy Católico”? ¿Caigo en el parroquialismo, o participo en encuentros arciprestales, diocesanos, nacionales, internacionales…? ¿Cuál es la razón? ¿Qué formación estoy siguiendo? ¿Me ayuda a encontrarme con Cristo, o se queda sólo en una adquisición de conocimientos teóricos?

Encontrémonos con Cristo; respondamos como en el Salmo: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad; sintámonos, como San Pablo, llamados a ser apóstoles de Jesucristo, porque Dios cuenta con nosotros para que seamos Iglesia Católica, y así su salvación alcance hasta el confín de la tierra.

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