Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía I de Adviento-A

Avivar el deseo

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VER:

Muchas veces, cuando en los grupos de formación hablamos del Adviento, de prepararnos para el nacimiento de Jesús, no falta quien dice: “Pero si ya nació… ¿Por qué hay que prepararse para su venida?” Y es bueno hacernos esta pregunta, hoy que comenzamos el tiempo de Adviento: ¿Por qué nos tenemos que preparar? ¿Qué significa que va a venir?

JUZGAR:

La respuesta la encontramos en el Prefacio I de Adviento, donde decimos que Cristo, al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne… nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo… podamos recibir los bienes prometidos que ahora… confiamos alcanzar.

Aunque ya vino en nuestra carne, de forma humilde, nosotros esperamos su segunda venida, en forma gloriosa. Pero mientras tanto, como decimos en el Prefacio III de Adviento,el mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria, viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento. Por eso hablamos de prepararnos para su nacimiento, para su venida, porque como hemos escuchado en el Evangelio, a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Y por eso en la oración colecta hemos pedido:aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene. Avivar, además dehacer que arda más el fuego, significa dar viveza, excitar, animar.¿Por qué debemos animarnos, hacer que arda más nuestro deseo de Cristo? Por lo que hemos escuchado en la 2ª lectura: ya es hora de despertaros del sueño, porque a menudo parece que vivimos como adormecidos, aletargados, sin iniciativa y sin esperanza.

De ahí que San Pablo nos recomienda hoy: Daos cuenta del momento en que vivís. El momento en que vivimos, en lo social, económico, político, eclesial… ¿no es motivo suficiente para avivar el deseo de Cristo? Ante la incertidumbre que nos rodea, Él nos promete que al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor… Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos… Jesús nos ofrece la estabilidad, la justicia, la paz que todos anhelamos… ¿no es motivo suficiente para avivar el deseo?

Además, también nos ha recordado San Pablo que ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. Celebrar el Adviento no es repetir “lo de siempre”, sino avanzar, dar nuevos pasos hacia Cristo, y también para esto debemos avivar nuestro deseo.

ACTUAR:

¿Qué significa para mí el Adviento? ¿Es algo que sólo se queda en la liturgia, y de lo que sólo me acuerdo en las celebraciones, o lo tengo presente el resto del tiempo? Como decía san Pablo en la 2ª lectura, ¿qué “actividades de las tinieblas” debo dejar de lado porque me tienen adormecido, aletargado? ¿Con qué “armas de la luz” me voy a pertrechar para avivar el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene?

No desaprovechemos el Adviento, preparémonos. Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor… Estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre, nos ha avisado el Señor, y Él viene en cada hombre y en cada acontecimiento.

No permanezcamos adormecidos, aletargados; démonos cuenta del momento que vivimos, avivemos el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene. Que ésta sea una nueva Navidad, para que se cumpla lo que pediremos en la última oración de esta Eucaristía:que fructifique en nosotros la celebración de estos Sacramentos, con los que Tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón.

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