Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía Jesucristo, Rey del Universo-C

¿Eres monárquico o republicano?

 Descargar homilía

VER:

Desde hace un tiempo, en manifestaciones y otros actos públicos suelen verse banderas republicanas. La Constitución Española de 1978, en el artículo 1.3, dice: La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. Una monarquía es una organización del Estado en la que la jefatura y representación supremas son ejercidas por una persona que, a título de rey, ha recibido el poder por vía hereditaria y puede transmitirlo del mismo modo. Y una república es una organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado. Y la misma Constitución, en su artículo 16.1:Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. Por lo tanto, nos encontramos conviviendo con personas que son monárquicas, y con otras personas que son republicanas, pero en cualquier caso, puesto que nos regimos por la Constitución, el Rey lo es de todos los españoles, se le quiera aceptar o no.

JUZGAR:

Hoy celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Y esta denominación podría parecer un atrevimiento por nuestra parte: ¿cómo podemos llamar a Jesucristo “Rey del Universo”, si en nuestra propia familia y en nuestros ambientes cercanos encontramos personas de otras religiones, o que no son creyentes? Si no aceptan a Cristo, ¿cómo afirmamos nosotros que es el Rey de ellos, de todo el Universo?

Pero desde la fe en Cristo Resucitado, al igual que ocurre en la vida civil, lo queramos reconocer y aceptar o no, Él es Rey de todos, del Universo entero, porque como hemos escuchado en la 2ª lectura, por medio de él fueron creadas todas las cosas… todo fue creado por él y para él… todo se mantiene en él. Jesucristo ostenta la “Jefatura del Universo” porque todo ha sido creado por Él.

Y, a diferencia de los reyes humanos, su realeza sobre nosotros, sobre todo el Universo, la ejerce desde el amor, el perdón y la entrega hasta el extremo: por su sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Como hemos escuchado en el Evangelio: éste no ha faltado en nada.

Desde ese amor, ese perdón y esa entrega, Él nos ofrece su Reino: un reino eterno y universal; el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz.

Así es Jesucristo, Rey del Universo, y así es su Reino. Pero no se nos impone: a este Rey y su Reino los podemos aceptar, o los podemos rechazar: podemos, en este sentido, ser “monárquicos” o ser “republicanos”. Podemos querer tener a Cristo por Rey, o querer ser nosotros quienes reinemos. Pero en cualquier caso, sea cual sea nuestra decisión, Jesucristo seguirá siendo Rey del Universo, y su Reino estará abierto a todos los que quieran acogerle a Él y dejarle que reine en sus vidas.

ACTUAR:

La decisión la debemos tomar nosotros, pero de manera reflexionada, no dejándonos llevar por lo que hacen o piensan la mayoría o por los gustos del momento. Por eso, debemos reflexionar: ¿Qué consecuencias tiene ser “monárquicos”, dejar que Cristo sea nuestro Rey, y qué consecuencias tiene ser “republicanos”, dejar que otros reinen en nosotros? ¿Creemos que ese Reino de verdad, de vida, de justicia, amor y paz… lo podemos hacer realidad nosotros, sin Cristo?

Además, que Cristo sea Rey del Universo es algo que no sólo nos afecta a nosotros, afecta a toda la Creación, a todo el Universo, porque él quiso reconciliar consigo todos los seres, los del cielo y los de la tierra. Por nosotros, y por toda la Creación, seamos “monárquicos”, aceptemos a Cristo como Rey, para que se cumpla lo que hemos pedido en la oración colecta: que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin, y así un día Jesús pueda decirnos: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Los comentarios están cerrados.