Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía de Todos los Sant@s

¿Qué flores vamos a llevar?

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VER:

A finales de septiembre ya empezaron a verse en tiendas ramos y ramilletes de flores de plástico que, con mucha antelación, anunciaban la llegada de la fiesta de Todos los Santos. Aunque este día es de alegría, sigue bastante arraigada la costumbre de llevar flores a la tumba de los seres queridos y se aprovecha el festivo para hacerlo, aunque la Conmemoración de los Fieles Difuntos sea al día siguiente. Las flores se llevan, entre otros motivos, como un modo de expresar la relación que, a pesar de la muerte, sigue existiendo entre el difunto y sus seres queridos. Por razones económicas y de comodidad, se van sustituyendo las flores naturales por las de plástico, pero las personas que tienen esa costumbre dudan porque evidentemente no es lo mismo, y se preguntan qué flores van a llevar, para honrar debidamente a sus difuntos y a la vez para no quedar mal ante la gente.

JUZGAR:

A nosotros, como discípulos de Cristo Resucitado, la celebración de esta fiesta por Todos los Santos, y mañana la Conmemoración de los Fieles Difuntos, también nos debe provocar esa pregunta: ¿Qué “flores” vamos a llevar? Unas flores que no serán ni naturales ni de plástico.

Y la respuesta es que no vamos a llevar “flores”, vamos a llevar una única “flor”: la Eucaristía. La oración sobre las ofrendas de la liturgia de hoy nos da la clave para entenderlo: Dígnate aceptar, Señor, las ofrendas que te presentamos en honor de todos los Santos, y haz que sintamos interceder por nuestra salvación a todos aquellos que ya gozan de la gloria de la inmortalidad.

Como discípulos de Cristo Resucitado, nuestro modo de expresar la relación que, a pesar de la muerte, sigue existiendo entre los difuntos y nosotros, no consiste en “llevarles flores” sino en participar en la Eucaristía. La celebración de la Eucaristía es el modo cristiano de manifestar y hacer presente la comunión, la común-unión entre nosotros y los que ya han cruzado el umbral de la muerte.

Cristo presente en la Eucaristía nos reúne a todos: a los que estamos aún en la tierra y también a todos aquellos que ya han pasado de este mundo hacia la casa del Padre. Por eso hoy es día de fiesta: celebramos la comunión de los Santos, con todos los Santos. Unidos a Cristo en la celebración eucarística estamos en Comunión con nuestros difuntos. Rogamos a Cristo por ellos y ellos ruegan a Cristo por nosotros. Cuando celebramos la Eucaristía por nuestros difuntos no estamos haciendo un simple acto de recuerdo; es el momento privilegiado, gracias a Cristo, para una profunda Comunión de amor y de oración con aquellos que ya gozan de la gloria de la inmortalidad.

ACTUAR:

Quien tenga esa costumbre, que lleve flores a la tumba de sus difuntos. Pero si somos cristianos, además de ese gesto, y mucho más importante, debemos ofrecer la “flor” de la Eucaristía por ellos cada vez que queramos sentirnos en Comunión con ellos. Las flores naturales se marchitan, las de plástico se estropean, pero la Eucaristía permanece siempre porque es el mismo Cristo resucitado.

Hoy no es un día de luto, es un día de fiesta. Vivamos hoy la alegría de este encuentro en la Eucaristía, con la esperanza de formar parte también nosotros de la asamblea de Todos los Santos. Reunidos en torno a Cristo Resucitado, hagamos nuestras las palabras que el Papa Pablo VI pronunció en la clausura del «Año de la Fe» que tuvo lugar en 1968, con motivo del XIX centenario del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo (30): Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 30-junio-1968).

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