Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Homilía de la Asunción de la Virgen – C

¿Por qué estamos de fiesta?

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El 15 de agosto, a no ser que se haya producido una noticia, es habitual que la mayoría de los informativos muestren las fiestas que en este día se celebran. El año pasado uno de los informativos tenía como titular: “Toda España está de fiesta”, y mostraban imágenes de todo lo exterior que conllevan las fiestas populares: música al aire libre, comidas, concursos, procesiones… Y cabe preguntarse: Con la situación que tenemos, ¿por qué estamos de fiesta en este día, por qué en tantos lugares? Más allá de la simple “fiesta popular”, de lo que socialmente significa, nosotros deberíamos preguntarnos ¿Qué significa la Asunción de la Virgen María? ¿Por qué lo celebramos?

JUZGAR:

Hoy estamos celebrando, como dice el dogma de la Asunción, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste. Celebramos que hoy ha sido llevada al cielo la Virgen, Madre de Dios (Prefacio). Ésta sería la respuesta rápida, pero tal vez no sea una respuesta satisfactoria al por qué estamos de fiesta, y la respuesta completa la encontraremos en los textos litúrgicos de esta solemnidad.

En la oración colecta de la Misa vespertina de la vigilia, decimos: Porque te has complacido, Señor, en la humildad de tu sierva, la Virgen María, has querido elevarla a la dignidad de Madre de tu Hijo. Aquí ya encontramos el primer motivo para estar de fiesta: porque María fue Madre de Jesús, porque aceptó que el Verbo se encarnase en ella, y se convirtió así en el Arca de la Nueva Alianza.

En la 1ª lectura de la víspera escuchamos el solemne traslado que el rey David hizo del Arca de Dios: ordenó que organizasen cantores… acompañados de instrumentos musicales… ofrecieron a Dios holocaustos y sacrificios de comunión… Pues si el Arca de la Antigua Alianza merecía ese respeto y veneración, ¿cómo no darle mayor veneración al Arca de la Nueva Alianza, a la Virgen María?

Hoy estamos de fiesta porque contemplamos a María como indica la 1ª lectura de la Misa del día: se abrieron las puertas del templo celeste de Dios y dentro de él se vio el Arca de la Alianza… y apareció una figura portentosa… Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas

Y aunque son imágenes muy expresivas, para encontrar la respuesta completa a por qué estamos de fiesta, tenemos que descubrir qué significado tienen para nosotros esas imágenes. Y en el Prefacio diremos: ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada; ella es consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra.

Hoy estamos de fiesta porque, gracias a que María aceptó ser la Madre de Jesús, se ha llevado a cabo y cumplido el Plan de Salvación, como dice la 2ª lectura de la Misa del día: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto… Por Cristo todos volverán a la vida… El último enemigo será la muerte.

La Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste, es esperanza para nosotros porque en ella, la primera entre nosotros, vemos cumplido lo que escuchamos en la 2ª lectura de la víspera: Cuando esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: la muerte ha sido absorbida en la victoria.

ACTUAR:

Hoy estamos de fiesta porque estamos llamados a seguir a la Virgen María. Hoy estamos de fiesta porque nosotros también estamos llamados a ser “arcas de la Nueva Alianza”. Como María, también debemos decir “sí” a Dios, acogerlo en nuestro ser y ponernos en camino, y vivir una vida guiada por la fe para llevar a Cristo a otros, para que también puedan encontrarse con Él.

Hoy estamos de fiesta porque todo eso está a nuestro alcance, porque, si nos fiamos de Dios y nos dejamos guiar por su Espíritu, como María, también podremos decir con sencillez pero con convencimiento: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava… Ojalá nuestro estilo de vida mostrase de tal modo que somos “arcas de la nueva Alianza” que de nosotros también pudieran decir lo que Isabel dijo a María: ¡Dichosa tú que has creído…! y se cumplirá lo que hemos pedido en la oración colecta de la Misa del día: que aspirando siempre a las realidades divinas lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo.

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