Testimoniar la esperanza cristiana
VER:
En el programa “El Espejo”, en la Cadena COPE, hicieron una encuesta. La pregunta era: ¿Cuál puedes ser la mayor aportación de la Iglesia en este tiempo de crisis? Y la respuesta más votada fue: Testimoniar la esperanza cristiana, más allá de cualquier situación económica. En este tiempo de crisis no sólo económica, en el que tanta desesperanza y ansiedad se siente y se vive, los que somos y formamos la Iglesia estamos llamados a dar testimonio de “la esperanza que no defrauda” (cfr. Rm 5, 5). Y el tiempo de Adviento es un tiempo apropiado para ello. Más aún teniendo en cuenta que desde hace bastantes años cada vez vivimos más unas “navidades sin Dios”, hechas de adornos, luces y regalos, pero en donde lo que da sentido a la Navidad, el nacimiento del Dios hecho hombre para nuestra salvación, no aparece por ningún sitio.
JUZGAR:
El domingo anterior a la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, escuchábamos a Jesús utilizar un lenguaje del género apocalíptico para hacernos caer en la cuenta de que tiene que venir el fin de “este mundo” que pretende vivir como si Dios no existiera, de este mundo en el que las injusticias, la violencia, las guerras, las desigualdades, lo que la Doctrina Social de la Iglesia denomina “estructuras de pecado”, están provocando tanto dolor y sufrimiento en las personas.
Y en este primer domingo de Adviento, Jesús incide de nuevo en esa línea pero añadiendo algo más, necesario para cumplir esa misión de testimoniar la esperanza cristiana: Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día. Porque como ya dijimos hace dos domingos, “este mundo” debe terminar pero para dar paso al mundo nuevo en el que Cristo será el Rey (como celebramos el pasado domingo), para que se cumpla la promesa de Dios que hemos escuchado en la 1ª lectura: suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra. Como indica el Itinerario Diocesano de Renovación “Seréis mis testigos” (Diócesis de Valencia), todo el Antiguo Testamento es anuncio y profecía del cumplimiento del plan salvador de Dios en Cristo (Ciclo II Tema 5). Pero teniendo claro que no son los textos del Antiguo Testamento los que conducen a aceptar y reconocer a Jesús como el Cristo y aquel en quien se dan cumplimiento, sino al contrario… el encuentro con Jesús es el elemento clave para comprender que las antiguas profecías encuentran en Él su cumplimiento (íd. Tema 6).
En este año de la fe, en este tiempo de nueva evangelización, el cumplimiento de esta promesa en Jesús es lo que nosotros, como Iglesia que somos, debemos testimoniar en este tiempo de crisis, y para ello, hemos pedido en la oración colecta de hoy: aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene. Debemos desear encontrarnos con Cristo para reconocer en Él el cumplimiento de la promesa y así testimoniar la esperanza que no defrauda.
Y para encontrarnos con Cristo, que viene, y poder dar testimonio de la esperanza que nos trae, ya tenemos lo necesario, como decía la 2ª lectura: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús. No hace falta inventar nada nuevo, sino tomar en serio, con normalidad pero con firmeza y decisión, lo que hemos aprendido que es y conlleva nuestra fe, sin dejar que se nos embote nuestra mente con todo aquello que, directa o indirectamente, obstaculiza nuestra vida guiada por la fe.
ACTUAR:
¿Estoy de acuerdo en que la mayor aportación que podemos hacer como Iglesia en este tiempo de crisis es testimoniar la esperanza cristiana, más allá de cualquier situación económica, me siento corresponsable en esa misión? ¿Comenzar el tiempo de Adviento supone para mí alguna novedad? ¿Tengo verdadero deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene? ¿Me tomo en serio mi fe, lo que es y conlleva “ser Iglesia”, o me dejo embotar por preocupaciones y actividades varias?
En este tiempo de Adviento que hoy comenzamos, deseemos salir al encuentro de Cristo y, para ello, hagamos nuestra la petición de san Pablo en la 2ª lectura: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos… porque ése es el primer testimonio de la esperanza cristiana que debemos ofrecer más allá de cualquier situación económica, porque como diremos en el Prefacio (III): El mismo Señor… viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y, por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino.