Parròquia Sant Vicent Màrtir de Benimàmet

Fiesta de Cristo Rey-B

Y su Reino no tendrá fin

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VER:

Desde hace unas semanas, un párroco ha distribuido hojas en el templo con el texto del Gloria, del Credo y del Padrenuestro, y ha pedido a sus feligreses que cuando llegue el momento lean los textos en lugar de recitarlos de memoria, porque afirma que se limitan a repetirlo maquinalmente sin fijarse en lo que están diciendo. Es cierto que a veces, durante la celebración de la Eucaristía, corremos el peligro de “desconectar” y vamos repitiendo respuestas y fórmulas sin pensar. Y también es cierto que a menudo hemos aprendido de memoria esas oraciones, fórmulas y respuestas pero sin saber qué significan realmente, y sin haberlas interiorizado, hecho “nuestras”.

JUZGAR:

Quizá el Señor, viéndonos responder de ese modo durante la Eucaristía, también podría preguntarnos, como a Pilato: ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí? En este último domingo del año litúrgico, después de todo lo que hemos orado, celebrado, reflexionado, vivido… ¿las respuestas que damos, las decimos porque de verdad las creemos, o porque nos han enseñado que eso es lo que debemos decir, aunque no sepamos muy bien qué significan?

Y entre esas respuestas, hay un artículo del Credo que afirma: Y su reino no tendrá fin. En este último día del año litúrgico, en que celebramos a Jesucristo, Rey del Universo, debemos preguntarnos qué significa para nosotros esa afirmación. Porque como afirma el Papa en Porta Fidei 11: el Año de la Fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica, del cual estamos celebrando el 20º aniversario de su publicación, ya que a través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. Y el Catecismo nos habla del Reinado de Cristo en los números 668 a 679; en ellos encontramos las razones para afirmar que Jesucristo es Rey del Universo, y que su Reino no tendrá fin, y debemos conocerlos porque como indica el Papa en Porta Fidei 10: el conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para dar el propio asentimiento, es decir, para adherirse plenamente con la inteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia. Para saber lo que respondemos.

Pero el propio asentimiento de fe lo daremos si esos conocimientos aprendidos también los hemos interiorizado, como también dice el Papa (10): el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios. Para hacer “nuestros” esos contenidos de fe, podemos también en la oración preguntarle a Jesús, como hizo Pilato: Conque, ¿tú eres rey?¿qué has hecho? ¿Por qué he de afirmar que eres Rey del Universo y que tu Reino no tendrá fin? Y la Palabra de Dios en la 2ª lectura nos ha recordado lo que Jesús ha hecho por nosotros: Aquel que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino… Todo eso ha hecho Jesús por nosotros, y cuando somos conscientes de ello, de su amor, de su perdón y de su propuesta del Reino, es cuando cobran sentido los contenidos de fe conocidos y las respuestas y fórmulas aprendidas de memoria, porque están reflejando que para nosotros, Cristo es nuestro Rey y creemos que su Reino no tendrá fin.

ACTUAR:

La semana pasada decíamos que “este mundo” debe terminar para dar paso al mundo nuevo en el que Cristo será el Rey, y que debemos sentirnos corresponsables en que “este mundo” se acabe, haciendo cada vez más presente entre nosotros el Reinado de Dios, ese reino eterno y universal: el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz, como diremos luego en el Prefacio, ese Reino que todos deseamos que llegue y que no tenga fin.

Debemos “decir por nuestra cuenta”, no porque otros nos lo han dicho, que Cristo es nuestro Rey; para ello, aprovechemos los instrumentos como el Catecismo y los Itinerarios de Formación que nos ayudan a conocer los contenidos de la fe; cuidemos la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la celebración de la Eucaristía que nos ayudan a interiorizar esos contenidos, a tener presente lo que Cristo ha hecho por nosotros. Y después, con nuestro compromiso cristiano, hagamos cada vez más presente su Reino hasta que llegue el día en que será plena realidad y ya no tendrá fin.

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